Las marcas vs. La góndola
Es obvio que la modalidad de venta de productos masivos en supermercados han incrementado notablemente las alternativas de compra, y con ello la libertad de elección de parte de los consumidores.
De hecho, un porcentaje importante establece un vínculo lúdico con las marcas, probando todas ó casi todas las marcas exhibidas.
Es esto un indicador que las góndolas son culpables de la deslealtad a las marcas? No necesariamente, ya que desde hace 20 años la lealtad está en caída libre, más allá de la explosión supermercadista.
Por otra parte, aparece como una obviedad que el consumidor es racional porque tiene la posibilidad en la góndola de mirar y comparar precios. Y es lógico si pensamos que se trata del efecto de una profecía autocumplida dónde no sólo los supermercados, sino también las grandes marcas centran su mensaje promocional en el precio y en beneficios funcionales y prácticos, comoditizando cada vez más los productos.
Todo esto significa la muerte de las marcas? Implica el enorme poder de la góndola frente a los deseos del consumidor?
Nada de eso.
Es obtuso pensar que todas y cada una de las decisiones del consumidor se toman exclusivamente en la góndola ó en el punto de venta. Esta definición queda para las empresas que sufren de miopía en marketing, que aún no entienden que el porcentaje de consumidores que toman su decisión de marca antes de llegar al punto de venta, supera a quienes lo hacen in situ.
También es obtuso pensar que el consumidor sólo considera precio, ó que este aparece como el atributo central de sus intereses.
Es comprobado que quienes van directo a la marca que tienen predeterminada en su mente superan a aquellos que observan la oferta de precio antes de decidir.
Cómo obvia conclusión, el peso de la imagen de marca es todavía superior que el de la imagen de precio.
La lealtad a la marca no ha desaparecido, lo que sí sucede es que existe una lealtad distribuida entre un limitado grupo de marcas, entre las que el consumidor rota ó alterna.
Es obtuso pensar en el fin de las marcas como algo inevitable. Este enfoque es ciertamente ciego, y hasta olvida que los niños y adolescentes de hoy que nacieron con el computador dentro de poco tiempo usarán el puntero de su mouse para indicar en la pantalla de alta definición, qué desean comprar en el carrito virtual del supermercado y allí aparecerá la marca como signo clave para la elección.
La marca será siempre determinante.
Pero los empresarios supermercadistas no deben alarmarse: Son los propietarios de las bodegas, y además siempre existirá un segmento de público que, sin saber que hacer con su vida, preferirán seguir disfrutando de la rutina de comprar en un supermercado transformado en un paseo.
Ahora un mensaje para las empresas que han caído en la trampa de la comoditización de sus productos: Qué pensarán cuando se den cuenta que han dilapidado su capital simbólico cuando el marketing a distancia sea la realidad dominante?
Todo llega, y rápido.