El modelo de no tener modelo.
Cuánto nos cuesta la solución…Tal vez no nos hacemos las preguntas suficientes, y decidimos desde supuestas certezas olvidando que en el nivel estratégico (ó político) convive la duda por sobre la exactitud.
Sabemos que hay países más prolijos que caóticos, que se manejan en lo lógico y en lo planificado, en lo ordenado y controlado, en lo previsible. Esto es adecuado si todo permanece quieto, ó suponemos que está quieto. Es una manera de pensar que todo está dado y que es necesario recuperar la información que más nos acerque a ese mundo confortablemente pre-diseñado. Chile es uno de esos países, a los que les cuesta entender los quiebres imprevistos.
Y esos quiebres se producen cuándo la indignación avanza, cuándo alguien tiene que ceder, cuándo el tablero de ajedrez se transforma en una cárcel, será necesario jugar a otro juego. Y posiblemente, inventar uno.
Sin embargo, sometidos a los rankings de competitividad, de desarrollo, de inversiones, de modelos “probados” en países “imitables”, ó planteos de gurús reconocidos, la posibilidad de generar alternativas novedosas para afrontar esos quiebres desde otro lugar.
Si a eso le sumamos los dogmas que no podemos mezclar, y se plantea “esto es una medida de derecha” ó “el gobierno no puede adoptar una medida de izquierda”, estamos presos de nuestros propios pensamientos y de un lenguaje inadecuado para hacernos las preguntas que nos den variedad estratégica.
Tomemos como caso el campo de la educación en Chile, punto crítico si los hay en esta etapa de alta tensión para el gobierno. Porqué discutir modelos conocidos, o comparar a la UBA ó con HARVARD? Porqué los extremos ó porqué la desesperada búsqueda de una modelo importado? En este caso, ni los estudiantes ni el gobierno han dado muestras de integración e imaginación para una resolución a medida de las circunstancias.
En la era de la innovación estoy convencido que es un error vivir preguntándose “¿En qué país se hizo? ¿Quién dijo tal cosa?”…
No es bueno atarse a un tablero de ajedrez. Es vivir en una jaula y quienes conducen a un país y a sus instituciones deben entender que pensar desde otro lugar no es quedar fuera de juego, sino recrear uno nuevo.
Posiblemente nos consideramos conservadores y ordenados, pero innovar es de un verdadero conservador, si consideramos vital mantener ó mejorar la posición lograda.
Tomemos como ejemplo de ruptura a La Argentina “K”, con todo lo que puede criticarse desde lo técnico y hasta desde el estilo, pero no puede negarse que ha creado un oasis transitorio de bienestar a partir de un modelo que no sigue ningún modelo. Ese oasis transitorio que todos suponen que algún día finalizará, que algún día terminará con la utopía, aún se mantiene.
Que el precio de la soja, que un país rico, que los recursos…pero todo eso sirve si hay al menos un principio de estado de bienestar. Es un conjunto de ideas que conforman un modelo de conveniencia que no sigue ningún modelo, y que es necesario analizarlo, discutirlo y perfeccionarlo como tal, es decir, como un modelo alternativo e innovador. Esto será necesario para que no quede como una simple casualidad…
Países como Chile deberían abandonar supuestos modelos otrora exitosos y probados para pasar a crear uno propio. El mundo tan confuso que vivimos no es ejemplo de un camino a seguir, sino de varios posibles. Y en este multiverso se requiere integrar, imaginar y buscar la cohesión necesaria entre diferentes formas de pensar.
Es cuestión de animarse y de tomar medidas que favorezcan a las mayorías y también a las minorías, hay que tomar los riesgos necesarios pensando en el hoy con efecto futuro, y no hacer esperar a que llegue alguna vez la panacea de vivir y dejar vivir.
Aquí es dónde hay que poner talento, ese que diferencia a la política de la simple administración. Por eso, hay que regresar a la política…